Qué Creemos?

 

Creemos en un Gobierno Congregacional:

 

Creemos que una iglesia local es gobernada por su congregación. El Señor ha dado toda autoridad a la iglesia para ser gobernada por sí misma. Por ende, este gobierno debe estar compuesto sólo de creyentes bautizados y maduros en la fe, es decir, que tengan conocimiento básico de la fe bíblica y den testimonio piadoso y santo de su profesión.
A la vez, las mismas Escrituras señalan que este gobierno es liderado por los ancianos.
En resumen Dios da toda la autoridad a la iglesia y a la vez llama a los ancianos  a dirigir la misma. Es decir toda autoridad es dada a la iglesia y el poder es ejecutado por los ancianos.
Los ancianos son miembros de la misma iglesia por ende no son más importantes como creyentes con respecto al resto de los miembros, pero si tienen un rol de liderazgo diferente a un miembro ordinario, pues así lo señalan claramente las Escrituras.

 

Creemos en el Gobierno de Ancianos:

 

Creemos que Dios ha dado a varones cualificados la responsabilidad de liderar Su Iglesia. Creemos que tan solo hay dos oficios en la iglesia — el de anciano (también llamado pastor u obispo) y el de diácono. Los ancianos centran su labor en el ministerio de la Palabra, el pastoreo, el gobierno de la iglesia y la oración. Tanto las Sagradas Escrituras como  la práctica de la iglesia primitiva, nos enseña sobre la pluralidad de ancianos y de diáconos, es decir, que varios pastores así como varios diáconos son los que deben ministrar en cada iglesia local. Ningún anciano es mayor que otro en autoridad ni ningún diacono es mayor que otro en autoridad. Los deberes de los diáconos es ser de ayuda a los ancianos, principalmente en la administración de los bienes de la iglesia, la caridad, las finanzas y la logística.